lunes, 20 de noviembre de 2017

FRANCO ESTÁ DE MODA

Dibujo del dictador por mi tio Serafín

Hoy es 20N, para mi es una fecha feliz, siempre recordaré aquel 20N de 1975, como mi amigos y yo celebramos la muerte del dictador con alegría sorda y deseos de cambio frenados por la represión, el déspota había muerto y eso que había llegado a parecernos inmortal.
Durante muchos años, cuando alguien extranjero me recordaba a Franco, yo decía que le habíamos olvidado en dos días, que España había conseguido olvidar al déspota y cambiar discretamente y sin violencia hacia la libertad.
Los apoyos a los grupo fascistas, falangistas y franquistas en las elecciones fueron decreciendo en apoyo, en ruido, en votos, en todo. Solo Alianza Popular, luego aglutinada en ese partido de aluvión que es el PP mantenía algunos de los estigmas del tío Paco. Un acierto de Aznar fue el de aglutinar toda la derecha en un solo partido, permitir convivir a los fachas irredentos con los buenos ciudadanos temerosos de la revolución, esta estrategia le trajo el poder aun a costa de mantener un tufillo a derechona, nunca me gustó esa derecha, pero respeté sus éxitos electorales, no cabe otra en democracia.
Franco se nos iba olvidando, el fascismo terrible, que mi generación vivió en sus estertores y a nuestros padres marco la vida, iba desapareciendo para convertir a España en uno de los países mas libres y democráticos del mundo, la nueva Constitución ayudó mucho. Solo cuatro gatos iban el 20N al Valle de los caídos, pocos les prestaban atención.

Pero hoy vemos que Franco renace, y no renace porque unos pocos locos se pongan violentos en la calle, eso hay que neutralizarlo como siempre se ha hecho. Renace porque se ha convertido en una consigna interesante para un grupo que practica el nuevo fascismo, el nuevo verdadero nacionalismo social, los independentistas catalanes.

El esquema del independentismo para conseguir su objetivo se basa en unos pilares muy claros: promesa de una Arcadia, xenofobia militante, búsqueda incansable de enemigos virtuales y sobre todo y ante todo la estrategia de la mentira.

Siempre he pensado que la Iglesia hizo un gran daño cuando catalogó a la mentira como “pecado venial”, así me lo enseño el catecismo que yo estudié. Esto marcá a mi generación; no se podia matar ni fornicar, pero mentir era un pecadillo, un tema menor, venial (segun la RAE: “adj. Que se opone levemente a la ley o a un precepto religioso, y por eso es de fácil remisión”.

Así los píos lideres del Independentismo catalán, todos católicos practicantes, saben que su dios no les condenará, que pueden mentir indiscriminadamente y que pueden hacer creer a los catalanes cualquier mentira que les convenga; incluso que el franquismo ha vuelto, que en Madrid gobierna el mas puro fascismo y no solo eso que los españoles son unos fachas porque el PP gana las elecciones. Esta idea de “Franco ha vuelto” se ha hecho fuerte entre los catalanes de buena fe. Se ha trufado este concepto con el de denominar a sus dirigentes como presos políticos por estar encausados en pleitos por rebelión y malversación, que gran idea, liga con lo del franquismo reinante y además solo es una mentira más, ya ire un dia a confesarme con un mossen independentista, uno de los buenos ame absolverá.

La gestión del problema catalán por el PP ha sido deficiente, especialmente en la comunicación con los ciudadanos catalanes, las concesiones inmensas previas que se dieron a la autonomía catalana y que sucesivos gobiernos autónomos utilizaron para manejar la enseñanza y los medios públicos, han conseguido hacer creer a la sociedad catalana, que Cataluña es una cosa y España es otra, que son dos miembros separables, una pareja de hecho que puede divorciarse. Eso no es así y nunca lo fue, si acaso Cataluña es el brazo derecho, el mejor, de un cuerpo que es España y su amputación es mala para el cuerpo pero peor aún para el brazo. La comunicación ganó la partida independentista y el PP, siempre torpe y corrupto en sus comunicaciones no supo actuar con inteligencia.

Pero todas las corrupciones del PP, o del PSOE, o incluso las de Convergencia son una cosa y el fascismo es otra muy distinta. El Partido Popular, al que detesto en tantas cosas, no es franquista; es reaccionario, casposo, anticuado y lo que queramos; pero no franquista, señores catalanes independentistas.

Si hay algo parecido al franquismo en la España de hoy, es el movimiento independentista: esos toques de pensamiento único, de religiosidad ambigua, de contigo o contra mi, de mentiras piadosas; son características del régimen dictatorial que vivimos con Franco.

Y en cuanto a la gran mentira de los presos políticos, déjenme decirles que no insulten al pasado. Mi abuelo Elías Riesgo fue encarcelado en los años 40 por un “grave delito”: ser miembro de la ejecutiva del PSOE y de la UGT en Madrid, murió al salir de la cárcel víctima de las palizas recibidas. Señores mentirosos, mi abuelo al que no pude conocer, fue un preso politico; sus politicos ahora en la cárcel, como poco son malversadores de fondos y pueden llegar a ser considerados rebeldes y sediciosos, la verdad es que tienen pinta de serlo, no me lo negarán. Aquí nadie está en la cárcel por sis ideas, nadie en España.

Señores, Franco ha muerto, hace 42 años, pasemos de ese triste personaje y no me lo pongan de moda. Y sobre todo: no todo vale para conseguir objetivos, si quieren la independencia consigan que el pueblo catalán en la urnas les apoye masivamente, indiscutiblemente. Lo demás eran siempre mentiras, las mentiras del procés, un caso de estudio sicológico.