miércoles, 30 de mayo de 2007

Desde San Sebastián

La vuelta del Festival de El Sol en San Sebastián me hace todos los años recapacitar sobre la publicidad española y su posición internacional. Este Festival, el mayor de España, decidió hace unos años convertirse en Iberoamericano con el objetivo de crecer en número de piezas y posiblemente en rentabilidad y al mismo tiempo nos ha privado de tener un certamen español de la Publicidad Española al máximo nivel, cosa que algunos lamentamos. La verdad es que el Festival fue un éxito de público y organización, vimos mucha buena publicidad y sufrimos la indiscutible hegemonía de la publicidad latinoamericana y muy especialmente argentina sobre la española. Los motivos de esta superioridad en mi opinión son dos. Por un lado la frescura del producto argentino se debe a la calidad y apertura de mente de sus creativos, pero también a la falta de restricciones y limitaciones legales en aquel país. Un abogado del sector me comentaba durante el Festival que la mitad de los anuncios latinoamericanos presentados nunca podrían hacerse en España debido a las restricciones al machismo, al uso de bebidas alcohólicas o a la publicidad comparativa. El otro motivo para reconocer su hegemonía es que Argentina, y también Brasil, se han convertido, muy especialmente de la mano de Unilever, en países exportadores de talento, de ideas creativas creadas con menores costes y con extraordinaria calidad desde Sudamérica para el Mundo. Un excelente trabajo que ha dejado a los españoles muy limitados en número de premios y lejos del tono más alto del Festival. Otro hito de El Sol de este año fue que el jurado declaró desierto el Sol de Platino, que premia la excelencia global y la integración. Es triste que no se encontrara un reconocimiento a lo que hoy es la mayor tendencia del sector: la integración y el uso conjunto de las diferentes disciplinas. Esta decisión del jurado nos debe hacer pensar si la publicidad iberoamericana y española no está quedándose atrasada en esta evolución imparable. Ángel Riesgo para ABC. Mayo 2007

lunes, 28 de mayo de 2007

Los nuevos paradigmas del anunciante en España

En este curioso mundo de la publicidad, que habito desde hace ya más de 22 años, a los inversores se les llama anunciantes cuando en realidad son fabricantes o comercializadores. Esa peculiaridad da una idea de lo muy endogámica que es la industria publicitaria, a muchos, especialmente en las agencias o en los medios, les parece que la publicidad es un fin en sí mismo, un producto necesario para las empresas, algo no prescindible. Pero para el anunciante, que solo lo es circunstancialmente, porque utiliza una herramienta empresarial, la publicidad es un medio para llegar a un fin, la más rápida y más sólida comercialización de sus productos. Todos los que trabajamos en publicidad y en otros servicios de marketing debemos reconocer nuestra condición de industria instrumental, nunca final. La publicidad sirve para vender más cosas, más veces y a precio más caro; por tanto todos sus contenidos, su creatividad, sus planificaciones y estrategias están enfocados a eso a movilizar al consumidor en función de una marca, de un producto o servicio. La publicidad, junto a la investigación y desarrollo, es una de las pocas inversiones empresariales que permite disparar los resultados de la empresa de forma exponencial, la oportunidad publicitaria es inmensa, pero como en la I+D, la calidad nos llevará al éxito y su ausencia hará estéril nuestro esfuerzo, por eso el puesto de marketing en las empresas es tan crítico, por eso la calidad es crítica en el trabajo publicitario, las agencias con sus anunciantes tienen una inmensa responsabilidad y una inmensa oportunidad, con sus técnicas se puede cambiar el rumbo de una marca o aparcarla en el ostracismo. La diferencia no está en una sola de las piezas a mover sino en todas ellas: estrategia, creatividad, planificación de medios, innovación y constancia se unen a la necesaria suerte y a muchos otros imponderables para crear un gran éxito publicitario, el resultado puede ser mágico, pero nunca será responsabilidad de una sola de las piezas en juego, por eso el trabajo en equipo, la coordinación y la excelencia de todos, puede conseguir ese éxito efímero pero fundamental para las marcas. La dirección de esa orquesta es responsabilidad del anunciante, pero no es la única, la vida es complicada en esas casas y en los últimos tiempos han ido apareciendo grandes cambios que la están haciendo aún más complicada, pero con una extraordinaria oportunidad de aumentar su eficacia y calidad. De esas oportunidades quiere hablar este artículo. Las técnicas para conseguir todo esto están cambiando. Estos anunciantes – comercializadores – constructores de marcas – inversores en venta masiva tienen un futuro complicado; no porque su trabajo pierda importancia sino porque la tecnología y el comportamiento de los consumidores ha cambiado la forma de hacer las cosas, ha abierto nuevas oportunidades y ha roto con alguno de los dioses inmutables que la profesión. ¿Cuáles son esos nuevos paradigmas a los que se enfrenta el anunciante en este arranque de siglo?, ¿qué va a cambiar y qué va quedar?, de eso vamos a hablar con la ventaja de que al hablar de futuro tardarán ustedes unos años, quizás solo meses, en detectar si me he equivocado en mis predicciones. Analizaremos primero los motivos del cambio y después sus efectos en los próximos años. Los motivos del cambio son tres: La evolución tecnológica, el comportamiento del consumidor y una que es mezcla de las dos anteriores, el relevo generacional en la toma de decisiones. El ritmo del cambio que vivimos es exponencial, la aceleración de la evolución / revolución tecnológica es de tal calibre que no es posible calcular su destino final, si es que lo tiene. Las aportaciones a la comunicación de estos cambios tecnológicos son tan enormes que nos llevan a un cambio total de la forma de consumir medios, la fractura que esta digitalización de nuestra comunicación produce no podemos aún cuantificarla, pero definitivamente rompe con el paradigma fundamental de la publicidad, rompe con el marketing de masas, nuestro querido mass media con el que habíamos vivido décadas y que está saltando en pedazos ante nuestros ojos, con una naturalidad tan grande como la miopía de nuestros órganos visuales al contemplarlo. Los profesionales del sector ven cómo el suelo se mueve a sus pies, cómo todo lo aprendido, desde el coste por mil al grp, pasando por la cobertura, la audiencia y el rating, se deshacen en pedazos como unidades de medida, el mass media deja paso al personal media, los impactos pueden ya tener respuesta, la vinculación entre el medio publicitario y el consumidor se estrecha; como medios podemos recibir además de emitir, como agencia debemos cambiar el impacto por la vinculación, como anunciantes podemos empezar a hablar con nuestros consumidores. Esta inmensa oportunidad es la causante de las mil jaquecas que el cambio acelerado está produciendo en los anunciantes, no es para menos, se ha roto el paradigma y somos poco expertos en aplicar el nuevo, entre otras cosas porque aún convive con la vieja tradición y nos sigue siendo cómodo medirnos como hasta ahora. El segundo arquetipo roto es el comportamiento del consumidor; también a él le ha afectado el cambio tecnológico, pero no solo esto, también la laicificación de los comportamientos, la mayor libertad y flexibilidad, el aprendizaje mediático y el consiguiente blindaje publicitario, el aumento de la renta y de la riqueza percibida y ese peculiar estado de optimismo económico y pesimismo político que vivimos en España en estos tiempos. Todo esto emulsionado nos da un consumidor diferente al que analizábamos hace solo diez años, nadie puede negar el cambio fundamental que nos viene. La observación de los jóvenes (imagen necesaria para conocer al consumidor del futuro) nos indica una mucho menor fidelidad al mundo televisión, con una tendencia creciente al uso los medios interactivos y personales (Internet, móvil, videoconsolas, MP3, etc.). Lo que hoy es una observación sobre “esos bichos raros” que son los jóvenes en otros pocos años será el comportamiento del consumidor, porque ellos serán ese consumidor. Hemos hablado mucho de los nuevos “nativos” de la era digital, esos nuevos consumidores que no han conocido el mundo sin Internet ni teléfono móvil, esos ciudadanos que ya no son hijos de la televisión y que van a cambiar la forma de digerir los medios. Los anunciantes pueden seguir resistiendo, engañarse con los todavía equívocos datos provenientes de las unidades de medida del mass media, desgraciadamente con ello confundirán los impactos en mi madre con los impactos en mi hijo y hasta harán suyas las grandes mentiras de la vieja regla de medir, pero que nadie olvide que el líder de audiencia en televisión hace solo 15 años tenía el 80% de share y hoy puede que llegue al 20%, si eso no es la muerte del mass media que venga Dios y lo vea. Que tampoco olvide el anunciante que los datos de cobertura se basan en los datos de población y que ésta en España sólo ha crecido en inmigrantes y mayores de 65 años; por eso la televisión sigue siendo un excelente medio para dirigirse a esos dos colectivos pero me resisto a creer que lo es igual para jóvenes y clases medias profesionales. Solo la comodidad de anunciantes y agencias permite el mantenimiento del status quo, que por cierto vemos saltar en pedazos en países tan relevantes como los Estados unidos o Gran Bretaña. Estemos preparados porque el cambio del consumidor se ha producido ya y el de nuestro comportamiento profesional para estar a su nivel debe ir a la misma velocidad. Habrá que tomar algunos riesgos, pero no olvidemos que solo sobreviven las especies que saben adaptarse. Por eso el tercero de los paradigmas es el cambio generacional, las nuevas generaciones nativas en lo digital van a empezar a tomar poderes muy pronto, es difícil convencer a un hijo mediático de Kiko Ledgard o de Matías Prats (por no irnos tan atrás) que el mayor medio del mundo, Google, va a seguir cambiando nuestras vidas y que Steve Jobs o You Tube van a influir más en el marketing que hagamos a partir de ahora, que Martin Sorrell y John Wren juntos. Aún hoy los anunciantes y sus agencias tienen un comportamiento analógico (por contraposición a lo digital), pero también es verdad que los pocos anunciantes que tienen facilidad en medir su eficacia publicitaria están migrando aceleradamente a los medios interactivos. Cuando el mando ejecutivo de agencias y anunciantes vaya siendo tomado por los nativos digitales, el cambio en la actuación de marketing será definitivo, bueno, todo lo definitivo que pude serlo en este oficio tan cambiante. Con estos tres grandes cambios, ¿cómo veo yo la función de marketing en los próximos años, no tantos…?: Complicado, diferente, excitante y mucho más certero. Para que todos estos adjetivos se cumplan muchas cosas deben cambiar dentro de las empresas, la capacidad de adaptación creará nuevos líderes, los que no sepan levantar el ancla del viejo arquetipo, desaparecerán, como siempre ha ocurrido. Tres puntos me parece que serán las tres grandes escenas de la película del marketing del siglo XXI. Estas son: el dato, la vinculación y la medición de los efectos. Alguien dijo que en este siglo las marcas pasarán de ligar con sus consumidores a casarse con ellos, de la cita al matrimonio, del impacto a la vinculación. Este nuevo objetivo de relación personal de la marca y su consumidor por el que claman los más visionarios solo será posible si conseguimos esos tres elementos dichos antes: dato, intercomunicación y medición. El anunciante va a hablar con cada uno de sus consumidores, va a conocerles mejor y va a realizar impactos mucho más certeros y con mayor conocimiento de causa. Mi sensación es que vamos a pasar de las técnicas de “lluvia” a las técnicas de “ducha”; todos preferimos ducharnos a que nos llueva encima, porque la ducha la buscamos, la ponemos a nuestra temperatura y dura lo que nosotros deseamos, fíjense si nos gusta que la recibimos desnudos y confiados. Sin embargo, la lluvia siempre es incómoda, nos molesta y trastorna y por eso inventamos el paraguas. En comunicación los consumidores han aprendido a usar el paraguas y el chubasquero contra los impactos publicitarios no deseados. Cualquier marca desea conseguir la ducha y evitar la lluvia pero no siempre es fácil y hasta ahora no había sido rentable en términos de costes; por eso la digitalización va a tener una virtud grande en la sociedad, la publicidad va a ser menos molesta, más dirigida y adaptada al individuo, vamos a evitar mojar innecesariamente al consumidor y le vamos a invitar a nuestra cálida y apetecible ducha, el cambio en la eficacia de nuestros mensajes será enorme, el cambio social también. Pero para que estos efectos beneficiosos se consigan existe un reto fundamental: la nueva medición. Quizá esta es la primera, la más urgente de las necesidades de cambio, es necesaria una auténtica revolución en las unidades de medida, rompiendo los modelos basados en el mass media y caminando a otros mucho más basados en el efecto, en la conversión de impactos, en las actuaciones del consumidor, en suma en medidas de eficacia y eficiencia, en unidades de medida del ROI, a corto, medio y largo plazo, los que lo pueden medir hoy, lo hacen y así corrigen su acción; esas correcciones y ajustes van a ser absolutamente necesarios. Pero de todos los cambios, este es quizás el más difícil debido a los intereses creados de los medios, las agencias de medios y la comodidad de los anunciantes que, unidos al feo vicio cortoplacista que infecta esta industria no harán fácil el cambio; hay muchas voces que se levantan, pero muchos intereses creados que lucharán por mantenerse. Pero mientras la mejor medida de calidad publicitaria de, digamos, un diario nacional sea una encuesta declarativa cuatrimestral, seguiremos en manos del dato teórico y no aprovecharemos las oportunidades que la investigación puede ofrecernos. Espero y confío que las palabras econometría, modelización y rentabilidad de las campañas empiecen a ser más escuchadas en detrimento de las de cobertura o audiencia. En suma, el cambio es inexorable y acelerado, los frenos son solo humanos y por desgracia más fuertes en los profesionales que en el consumidor. Debemos luchar por adaptarnos y no cometer errores, porque algunos -marcas, profesionales y empresas- se quedarán en el camino por no haber sabido adaptarse. Viene al caso la cita de Nicolás Maquiavelo en El Príncipe, “Todo aquel que aspire a un éxito prolongado debe modificar su conducta según la época”. Puede que ya entonces, al principio del siglo XVI, costara mucho cambiar los comportamientos; ahora cuando los cambios son más rápidos, la sensación de vértigo es mayor, pero la necesidad también lo es. Ángel Riesgo, para IPMark, 28 de mayo de 2007 Ángel Riesgo, para IPMark, 28 de mayo de 2007

miércoles, 23 de mayo de 2007

Hoy sale El Sol

Empieza hoy el Festival del Sol, la fiesta de los publicitarios españoles y Latinoamericanos en San Sebastián, cientos de publicitarios verán publicidad, hablaran de publicidad y sobre todo disfrutarán del talento ajeno plasmado en las miles de campañas presentadas. Mientras tanto, en el resto de España, y también allí en Donosti, los políticos se seguirán encargando de hundir aún más la categoría de su producto, dedicando demasiado tiempo a denostar al contrario y mucho menos a elevarse a ellos mismos y por ende a la grey política; es imposible que confiemos en unos políticos que tratan de convencernos que los contrarios son idiotas, cuando nosotros mismo dudamos en votar a unos o a otros. Las cotas de rechazo de la política en nuestro país son muy altas, hemos tenido estos días declaraciones de los prohombres de la política que van desde premoniciones de un nuevo Frente Popular y una guerra civil, hasta ataques personales a la intimidad de las personas, especialmente inmorales; todo va ayudando a lo que inevitablemente pasará el domingo, que muchos menos españoles votarán, que muchos sienten ya hoy esa sensación de hastío que produce el escatológico ataque permanente. Esta es una categoría, la política, que muere en España gracias a la falta de categoría de políticos, asesores y estrategas, con la colaboración necesaria de los periodistas. Por eso es un placer estar estos días en San Sebastián viendo cómo otras categorías de productos, mucho más banales y menos importantes que la política, trabajan con ideas y talento en construir respeto y atracción hacia las marcas, ver cómo ninguna, o casi ninguna de las campañas presentadas, trabaja en la descalificación del competidor sino en la construcción de su propia reputación, de sus valores, de sus principios con audacia y creatividad. Por eso en España, Coca Cola ó Renault están mucho más valorados que Rajoy o Rodríguez Zapatero, la construcción profesional de marcas funciona, la construcción de prestigio político es un auténtico fracaso. A lo mejor los políticos podían consultar y escuchar a los profesionales de la comunicación y menos a sus partidarios vehementes, imagino que conocen el refrán “comer con amigos y trabajar con profesionales” pero me parece que nuestros políticos lo hacen justamente al revés, puede que coman de vez en cuando con un experto en comunicación pero se empeñan en trabajar en esto de la publicidad y la comunicación con sus amigos, así les va. Mientras tanto y hasta el sábado los profesionales de la publicidad premiarán a las campañas más creativas en lenguas ibéricas y disfrutaremos de La Concha, una ciudad que cada año nos acoge con calor y sin política. Ángel Riesgo para el Diario ABC 24 de mayo de 2007

miércoles, 16 de mayo de 2007

Premios Publicitarios

De todos es bien sabido que a los publicitarios les gustan los premios. El trabajo de los publicitarios genera cierta dosis de ansiedad: un día hay que ser experto en bebés, otro hay que saber de brandy masculino por la mañana, de productos químicos por la tarde y de deportes de montaña por la noche. Y siempre hay que presentar al día siguiente a los clientes esperan sus campañas ya terminadas. Estos cambios constantes en el foco de su actividad marcan notablemente su personalidad. Por un lado ha de mostrarse optimista, hacer acopio de la necesaria empatía para ponerse en el lugar del consumidor, identificar la carga emotiva necesaria para poder crear una acción de comunicación de consiga influir, conmover y persuadir al consumidor, incitarle a que pase a la acción. Por otro lado está la inseguridad, el vértigo que produce la obligación de conseguir ideas relevantes para el día siguiente, la presión del corto plazo y la incertidumbre de no saber exactamente si tu campaña será un éxito y tu cliente ganará dinero por ello. Esta dualidad optimismo/inseguridad, esta condición de artista efímero y apresurado, pendiente de las ideas y los plazos le convierten en un ser especialmente sensible y el reconocimiento de su trabajo se convierte en imprescindible. Incomprendidos a veces por el anunciante pueden incluso llegar a realizar campañas ideales y ficticias, que en la profesión denominamos “truchos”, auténtica medicina para vencer la frustración de no obtener el permiso de su cliente para realizar la soñada campaña audaz y atrevida en una última expresión casi narcisista. Los publicitarios estamos enamorados de nosotros mismos y estamos en la mejor época del año para la autocomplacencia: la época de los premios. Necesitamos los certámenes y sus premios para reafirmar nuestra autoestima. Los Premios a la Eficacia están en el momento de las inscripciones, El Sol tiene su máximo esplendor la semana que viene en San Sebastián, Cannes calienta motores, FIAP acaba de pasar… además este otoño el Grupo Vocento al que pertenece este diario convoca por primera vez unos premios nuevos que reconocerán las ideas en la mejor utilización de los medios. Como dijo McLuhan “el medio es el mensaje”, y en este caso es más verdad que nunca. Ángel Riesgo para ABC, mayo 2007

martes, 15 de mayo de 2007

Degradación periodística

¿Recuerdan aquel chiste de El Roto en El País hace unos años? “Señores telespectadores, a partir de ahora no habrá más manipulaciones de la información; repitan conmigo: a partir de ahora no habrá más manipu…”. El nivel de pérdida de ética que implica la manipulación de la información en nuestro país ha llegado a tales extremos que es imposible leer un solo periódico si se desea estar informado. El sesgo sistemático de las noticias en los diarios hace sonrojarse a cualquier estudiante de periodismo al que hablaron en la facultad de los deberes del periodista en cuanto a independencia, información veraz y el contraste de noticias. La política de partidos española ha tomado por aliados a los medios de comunicación y los ha subyugado, hoy podemos preferir un diario u otro, un telediario u otro, pero en todos vemos unos contenidos parciales, un tratamiento de la noticia muy poco veraz y una politización del país muy superior al interés de los ciudadanos. El jueves pasado aparecía una noticia de agencia sobre un estudio que indicaba el poco interés de los lectores en los contenidos políticos de la prensa. Curiosamente este contenido venía en la sección de sociedad, cuando debería estar en la primera página, al menos en la cabeza de los editores para hacerles pensar. ¿Piensan ustedes que es casualidad que el periódico más leído de España sea el 20 Minutos y el segundo sea el Marca?, ¿No deberían analizarse en qué se diferencian los contenidos de la nueva y fresca prensa gratuita y los de la anticuada prensa política que parece la del Movimiento, cualquiera que sea ese movimiento? La prensa ha perdido en los últimos 10 años más de 10 puntos de cuota publicitaria, la culpa de este fracaso comercial no es otro que la entrega de sus contenidos a los políticos. La sociedad española moderna, la que empuja el progreso del país más deprisa que Europa, la que acepta aceleradamente los cambios sociales como en pocos otros lugares del mundo, esa sociedad civil extraordinaria que conforma España, se merece que no le asfixien informativamente con Titadines, Estatutos o políticas regionalistas trasnochadas y estériles; se merece una información mejor, menos parcial y menos aburrida, porque si no acabaremos todos leyendo otras cosas, o nada que es aún peor. Lo mismo ocurre en la calidad de los Telediarios. El recuerdo del silencio impuesto por mi padre para informarse de las noticias de la noche, se contrapone a la realidad actual de un telediario donde los sucesos son reyes, donde el locutor promociona productos y donde el tratamiento de la política también está sesgado, hoy en la mayoría de las familias españolas el interés por ese telediario es limitado, hay otros muchos medios para conseguir las noticias sin que nos acribillen con desgracias, crímenes y veleidades políticas. Si los publicitarios hemos sido siempre informadores sesgados, ese es nuestro rol, da la sensación que los periodistas se nos están uniendo en este sesgo, pero sin asumirlo explícitamente. Se hace necesaria una revisión profunda de esos desvaríos informativos, que para la publicidad son razón de ser y para el periodismo son una enfermedad mortal. Ángel Riesgo para Anuncios, Mayo 2007

Cinco años de cambio acelerado

El Periódico de la Publicidad ha cumplido cinco años y nos ha informado durante este lustro del cambio más acelerado que se ha vivido en nuestra industria nunca. La velocidad a la que se han sucedido los acontecimientos en el negocio del marketing y la comunicación es inquietante porque nadie nos dice que el futuro vaya a ser menos convulso y cambiante. La mudanza en general produce estrés y la mudanza continua no hace relativizar demasiadas cosas y nos lleva a una posición defensiva que a veces puede parecer reaccionaria pero que es simple instinto de supervivencia. El ser humano tiene un instinto de sensación de estabilidad y calma que le hace sobrevivir en un mundo en movimiento, cuando esos fundamentos de equilibrio se le mueven demasiado deprisa, andamos siempre preocupados, como los profesionales de este negocio viven en estos tiempos. Los motivos del cambio han sido muy claros: la revolución tecnológica que ha dado acceso a más oportunidades mediáticas; ha fragmentado las audiencias y las ha personalizado. Estamos alcanzando a marchas forzadas el sueño de la personalización del marketing: impactar a cada consumidor de la manera más eficiente y con el mensaje más certero; es verdad que esa oportunidad es excelente para cualquier director de marketing; el problema es que para usarla debe cambiar su cultura, debe borrar de su cabeza los viejos conceptos del marketing de masas, del GRP o del coste por mil, ahora deberá analizar el coste de cada impacto y además su eficacia, su retorno; y deberá hacerlo por un solo motivo, porque ahora puede y antes no podía. El cambio de la industria la está haciendo más eficiente, más certera y más fiable, pero al mismo tiempo está cambiando demasiado rápido los paradigmas en los que se sustentaban los medios, las agencias y también los propios anunciantes. Por eso los cambios generacionales y de perfiles de los profesionales son tan importantes. En otros cinco años los dolores de la mutación que vivimos ahora habrán pasado, pero otros cambio habrán llegado y seguirán abriendo nuevas oportunidades, seguramente no estaremos entonces lejos de la vida que describe la famosa película Minority Report de Tom Cruise, pero también es muy probable que la tecnología nos haya abierto puertas nueva e insospechadas hoy. Nuestra capacidad de adaptarnos a los cambios marcará nuestra supervivencia, lo decía Darwin y se lo repito yo, tenemos que ser flexibles, curiosos y audaces, así podremos seguir trabajando es esto del marketing y la comunicación comercial.

martes, 8 de mayo de 2007

La Fiesta del Marketing

La mercadotecnia es esa palabra española que nunca nació, por más que puristas quisieron imponerla y evitar el anglicismo que suponía usar la palabra “marketing”, ¡sin acento por favor! La ciencia de la venta masiva, de la construcción de las marcas y del impulso a la empresa desde el corazón de los propios consumidores tiene esta semana en Madrid una gran fiesta, se celebra The Marketing Show, en uno de los “platós” de Antena 3 y tiene el formato de un programa televisión, pero en realidad es una gran conferencia que se puede seguir en directo o de forma virtual por Internet. El formato es innovador y es la primera vez que se celebra en España. La innovación en nuestro trabajo será protagonista, con algunos de los mejores y más innovadores "gurús" del marketing de nuestros días. Sin duda la digitalización, las nuevas aplicaciones tecnológicas, el comportamiento del nuevo consumidor y las oportunidades de la creatividad aplicada a estas novedades serán protagonistas de los dos días de trabajo. Profesionales de anunciantes agencias y medios, van a tener un punto de encuentro y una oportunidad de confirmar lo que casi todos ya sospechan, que la inmersión de lo digital en el marketing ha producido, en los últimos 12 meses un cambio radical, prácticamente a ninguna acción actual de marketing que se precie, le falta su complemento digital, ya sea en Internet, en el teléfono móvil o en la nueva televisión digital. El control del cambio es imposible, la velocidad de adaptabilidad al cambio del ciudadano se ha demostrado muy alta, la de los medios también va acelerándose, los anunciantes y sus agencias tienen que estar a la altura. Por eso, estos eventos, donde se les reta al cambio son importantes y para todos nosotros son alimento para el conocimiento y la digresión. Ángel Riesgo para el Diario ABC 10 de mayo de 2007